« Crítica y comisariado en la vida pública - Peio Aguirre | Inicio | Teoría crítica - Miguel Cereceda »

2nda respuesta, de Luis Francisco Pérez

Querido José Luis,

He leído tu escrito con la atención que te mereces tú y tus pensamientos. Lo he leído un par de veces. Me han gustado muchas cosas, no he entendido bien otras, y alguna, lógicamente, no la comparto. No sé si tendré tiempo para en este mensaje poder analizar todas y cada una de las cuestiones que considero más esenciales, pero de cualquier forma a la vuelta de Madrid estaré encanto de seguir este debate privado. Veamos.

Más allá de las preocupaciones ontológicas y prácticas de la función de la crítica entiendo el texto entero como un desarrollo (a su manera, exhaustivo) de la cuestión esencial que tanto inquietaba a Foucault en los últimos años de vida y pensamiento: "¿Cual es la naturaleza de nuestro presente"? En efecto: ¿Cómo poder inscribir nuestra realidad ontológica en un presente que si se caracteriza por algo es por la devastación paulatina de unas formas de vida y experiencia que (afortunadamente) periclitan fagocitadas por el benjaminiano "viento de la Historia", pero que a su vez tampoco permiten (llevas mucho razón: el Museo es voraz, lo desea todo, es un Moloch ansioso siempre de que le ofrezcan víctimas propiciatorias) la instauración plena de una horizontalidad democrática que instaurase una jerarquía otra de los valores (éticos, artísticos). Bien, aceptemos que esa desgraciada situación será siempre así (hablas de "capitalismo cultural" y me parecen términos opuestos, que jamás se complementarán: el capitalismo usa la cultura como una mercancía plusvalística, y cuando empieza a ser amenazante, en efecto, la encierra en la jaula de oro del museo), digo entonces que me parece más inteligente "usar" el museo (hasta donde sea posible) como boomerang contra sí mismo, por mucho que sepamos que ese boomerang queda desactivado cuando a él llega. Ahora bien, sí que creo oportuno que la crítica deba revelarse contra la miseria de su actual devenir, poco más que un programa televisivo del corazón.

Primera duda:
¿Cuántos artistas seguirían a esta crítica alternativa?

Intuyo tu respuesta:

aquellos que produzcan un arte que desprecie igualmente el perverso status quo de la situación actual. Bien, pero como lúcidamente apuntas "no es fácil hacer crítica buena, interesante, cuando las prácticas no lo son, tiempos estos de artes docilizadas". Pero, de acuerdo, pongamos que hay más artistas de los que pensamos. Sigamos. Segunda duda: En el apartado "Redefinición", segundo párrafo, hablas de que "Sería preciso establecer un principio de autoridad crítica que permitiera rescatar...". José Luis, te confieso, al leer esto he dado un respingo. No entiendo a qué "autoridad crítica" quieres hacer referencia, o crear, o inventar, u otorgarle tan ingrato papel. Esto quizá me lo deberías explicar un poco mejor porque intuyo un principio de contradicción entre los deseos fundacionales de una auténtica y genuina "comunidad de productores de medios", frase tuya muy bien argumentada en "La era postmedia". Llegados a este punto quisiera hacerte una pequeña y cariñosa crítica: muchas de las ideas expuestas en el texto de la ponencia están mejor presentadas y desarrolladas en "La era..." y sobre todo en "En el tercer umbral", se diría: más relajadas y convincentes las argumentaciones. Pero sigamos.

Me parece muy brillante la idea/proyecto que apuntas en el tercer párrafo del apartado "Signos del Tiempo". Estoy totálmente de acuerdo: hay que aspirar a la transformación en profundidad de las estructuras de la economía social de las prácticas artísticas, sin caer en la absorción cumplida por parte de las industrias del entretenimiento. Opino lo siguiente: si me ha interesado es especial este punto es por la introducción de la ecuación "economía social", así como de pasada, cuando en realidad esta ecuación es la más revolucionaria y revulsiva de todo el apunte.

Opino:
la´"nueva crítica", por decirlo de alguna manera, tendrá que ser, en su esencia y proyecto, una crítica de la dimensión estética de las revoluciones, sin mayúsculas y en plural, acoplada a las mutantes condiciones de la experiencia de vida, y presta a luchar (conviene rescatar la nobleza de según qué palabras) por el siempre inconcluso proyecto de una vida donde todos y cada uno fuéramos los gestores de nuestra propia fiesta. Con otras palabras: ya estamos maduros, como opinaba Nietzsche, para ocupar todos los manicomios...

En el apartado "Inconsciente óptico" me ha hecho acordarme de unas frases de Foucault en un libro (magnífico) de entrevistas que le hicieron a lo largo del tiempo. El libro lo compré en Buenos Aires (editado allá y sospecho que medio pirata) y es maravilloso para ver los cambios y retrocesos de su pensamiento en el transcurso de los años. Sobre este asunto, opina, citando a Lacan: "El inconsciente como tal nunca puede ser reducido a los efectos de productor de significado a que es susceptible el sujeto fenomenológico". Claro, lo bueno del asunto es que el "inconsciente óptico" al que tú te refieres no necesita del "sujeto fenomenológico" (esa antigualla) para, palabras tuyas, indagar en "¿Bajo qué régimen escópico nos encontramos?" Tú mismo te respondes: en las "Mil pantallas". No hay un único régimen escópico (ojo: no ha desaprecido, no puede), hay una formación en parelelo de mil pantallas, en efecto.

A partir de la nota "e-archives", que yo he leído guiado por algunas notas mías escritas al márgen de "La era postmediática", considero que, tal como ya te he dicho antes, mejor desarrolladas y con mayor claridas en algunos capítulos de este ensayo. Más o menos te sigo en casi todo, excepto en algunos momentos en el que me parece que derrochas un exceso de ingenuidad que quizá debería ser más meditado, o más discutido. Hay un momento muy divertido: cuando dices que los críticos deberíamos cobrar por "descarga". Ya me imagino el chiste fácil de alguno (o muchos): si de una Parabellum o de un Kalesnikov. Bromas aparte, estos apartados finales se merecen otro mensaje, y de paso volver a leerlos. Quizá mi opinión sería diferente o más matizada, o mejor argumentada, que ahora.

Querido, de momento nada más. Por cierto, no hemos hablado de nuestra famosa Junta. Merece un comentario y más de uno. Espero verte en Madrid en Febrero. Recibe un fuerte abrazo, y como siempre me tienes a tu disposición para lo que quieras.
L.F.

Enviado por José Luis Brea a las Abril 8, 2006 03:18 PM

Comentarios

quadcxo vcbiqph fiwcjehrq vpeoywmzu faetmyipq siefnwlk jgunha

Publicado por: uajbe ncjib a las Abril 15, 2008 07:22 AM

Publicar un comentario




¿Recordarme?